A N D R O I D E S. Deus ex machina
Francisco García Silva

 

 14 mayo – 16 julio 2021

Arquitectura de Barrio. 
C/Julián Calvo 6


El próximo 14 de mayo Francisco García Silva inaugura en Arquitectura de Barrio, ANDROIDES. Deus ex machina, una exposición de sus últimos trabajos. Más de 30 obras de pequeño y mediano formato componen esta muestra que se podrá visitar hasta el 16 de julio.

 

COMO LÁGRIMAS ARRASTRADAS POR LA LLUVIA
…Y cuando estos extraños hombres que aquí viven semejantes a sombras, entes –no nacidos de madre–, construido su pensamiento y su forma de actuar por retazos sin ninguna selección, cuando pasan por mi espíritu, me siento más inclinado que nunca a creer que los sueños se esconden en oscuras verdades que, al estar despierto, permanecen latentes en mi alma, como impresiones de cuentos en colores.
El Golem. Gustav Meyrink

Quizá podríamos comenzar preguntándonos qué es aquello que nos dota de humanidad, cuál sería la principal cualidad necesaria para considerarnos humanos. ¿Acaso la capacidad de optar entre diferentes propuestas? ¿Tal vez el poder apelar, en situaciones de euforia o desdicha, a nuestros recuerdos más íntimos? No, no es el libre albedrio, no es la memoria lo que nos hace humanos, sino la capacidad de construir mitos, narraciones referenciales de nuestra conducta. El arte, la obra de arte, se configura así como elemento esencial, imprescindible, en el argumentario de esa narrativa. Impresiones del alma. Restos de lágrimas arrastradas por la lluvia, momentos, anhelos, que a pesar de todo permanecen en nuestra memoria ayudando a componer el relato de nuestra propia existencia. Certezas que nos sugieren que el destino del hombre, el destino del arte en tanto en cuanto producto humano, está más allá de su propio control.


Y es que el arte, las referencias vitales que invoca, puede constituir un asunto cíclico, obsesivo, fuera de control; del propio control que pretende ejercer el hacedor del objeto artístico sobre ¿su obra? ¡Ah, que curiosa esa permanente invocación –por parte del artista– a la idea de pertenencia, de estilo, de manera…! Ciclos referenciales irrenunciables para un artista, para un pintor; y que aquí resultan aún más interesantes, pasados por el tamiz de Francisco García Silva, un pintor que es, a la vez –maravillosa conjunción–, historiador del arte.Un tamiz, veladura, espejo… que nos permite intuir, sutilmente, cuánto puede haber de idéntico entre los templos escalonados construidos en Mesopotamia para honrar a Enki o Enlil… y ese iluminado zigurat que alberga a la corporación TYRELL, creadora de Roy Batty, el androide replicante NEXUS 6, un icono referencial, un mito. La obra de arte como escenario, un espacio físico capaz de permitir el libérrimo encuentro de los rigores constructivistas de Mondrian y las sutilezas coloristas del Ukiyo-e. Ciclos, series pictóricas de García Silva que abundan en explícitas referencias culturales.

Quizá, por eso, los androides de Paco Silva puedan resultarnos humanos, demasiado humanos, pues usurpan las funciones del individuo y se erigen absolutos protagonistas del relato… Estos androides que parecen vestir un nuevo modelo de prozodezhda, una nueva ropa de producción; o haber recuperado de un vetusto armario, un siglo después, los trajes de dependiente de los desaparecidos almacenes moscovitas Mosselprom… Tal vez estén practicando, como aventajados discípulos de Vladimir Maiakovsky o Aleksandr Rodchenko, la última lección aprendida en la escuela Vkhutemas. Agitadores que nos recuerdan que el arte no es sagrado y no debe concentrarse en los altares muertos de los museos, que debe ocupar las calles, las fábricas, los talleres y los hogares. Sí, tal vez estos androides se hayan rebelado contra su hacedor para proclamar libres que el arte y la vida constituyen una única cosa, un todo indisoluble.

La serie de obras que componen Androides (Deus ex machina) parecen, contempladas en su conjunto, inseparables partes de un todo; una secuencia narrativa que plantease una serie de interrogantes, y nos hablase –como no podría ser de otra manera en estos tiempos tan extraños y confusos– de la soledad y el desamparo… Pero es también un inteligente juego visual que actuase (de) construyendo iconos referenciales del arte, un juego sutilmente irónico que convirtiese formas ya asentadas en nuestra memoria cultural en un extraño paisaje habitado, a veces desolado e inhóspito, otras abierto como lugar a explorar y reconstruir. Un juego, en definitiva, nada superfluo. Un conjunto de obras que, tomadas de una en una, quizá apenas nada signifiquen, motas de polvo, efímeras gotas de agua, leves lágrimas recorriendo la mejilla, pero juntas componen un intenso relato, molino, lluvia, viento… Un intenso friso
que nos hablase de la ironía del arte, de la ironía de la vida.
Impresiones del alma. Fragmentos de un relato inacabado.

Pedro Manzano

Paco Silva
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